Isabel Ferreiro
“En el mundo o circunstancia de cada uno de nosotros no hay nada que no tenga que ver con uno y uno tiene, a su vez, que ver con cuanto forma parte de esa circunstancia o mundo”.
“Mi circunstancia se compone sólo de lo que existe para mí, sólo eso forma parte de mi vida, y sólo lo que forma parte de mi vida existe. De modo que existir para mí y existir en absoluto son, por lo pronto, sinónimos“. “Esta mesa es mi vida, y esa luz y ustedes son vida mía, y Dios no es —por lo pronto— sino algo vital mío“.
“Vivir, existir, no es estar solo, sino al revés, no poder estar solo consigo, sino hallarse cercado, inseguro y prisionero de otra cosa misteriosa, heterogénea, la circunstancia, el Universo”. “De este modo el hombre al vivir descubre la dualidad radical de su vida: siente que está en lo otro que sí mismo, en país extraño, dépaysé”.
“El mito de la expulsión del paraíso representa, acaso, este carácter de la vida que hace de ella un estar fuera, en un contorno que no se nos resistiese, y que por no resistírsenos se confundiese con nosotros mismos; es decir, que no sería contorno. El mundo en que es arrojado el hombre cuando sale del paraíso es el verdadero mundo porque se compone de resistencias al hombre, de algos que le rodean y con los cuales no sabe qué hacer, porque no sabe a qué atenerse con respecto a ellos”: “El mundo (…) es el antiparaíso“.
Pues “el paraíso es el mundo mágico”, “constituido por puras facilidades”: “un contorno que realiza todos los deseos, que no hace la menor oposición —por tanto, en rigor no es un contorno, es indiscernible de quien en él viva”. Y, así, “para Dios vivir, ser, no es existir en un mundo. [Él no encuentra ninguna resistencia ni nada se le opone]. Dios no tiene un mundo”, “no tiene fronteras, no tiene límites, es i-limitado o infinito”: “está dentro de sí”. “Para Dios vivir es flotar en sí mismo —sin nada ni nadie delante y contra él”, pues “lo que le rodea no es diferente de lo que él es”. “En rigor, para Dios no hay un dentro ni un fuera”. Esto es “beatitud, felicidad. Dios se da el gusto de ser sí mismo”.
“Pero la vida humana es precisamente la lucha, el esfuerzo, siempre más o menos fallido, de ser sí mismo” en un afuera. Y, en mi mundo, “todo me es favorable o adverso, caricia o rozadura, halago o lesión, servicio o daño”. De modo que “el ser originario, la realidad primaria de cuanto forma parte de mi circunstancia consiste en su servirme o estorbarme, por tanto, en ser facilidad o dificultad para mi vida“. “Así se explica que el mundo sea para cada época, y aun para cada hombre, algo distinto”.
Y, si el existir de las cosas “es su ser para mí”, por lo que “todo consiste exclusivamente en su referencia a nosotros, todo interviene en nosotros, es decir, todo nos importa y sólo es en la medida y modo en que nos importa y afecta”. Por tanto, atendamos lo que importa y desatendamos lo que no.
“Comprendamos que nadie hará por nosotros lo que nosotros no hagamos“. “La mejora de mi país no depende de esta o la otra ley sino de que yo, pobre hombre entre millones, logre hacerme mejor; de que no descanse ni pueda darme por contento hasta que en el arte, ciencia u oficio en que trabajo no llegue a alcanzar el más alto grado de perfección que me sea posible”.
Es preciso despertar en el individuo la ambición de ser fuerte, rico y suspicaz “frente a la autoridad que abusa”. “Proclamad la supremacía del poder vital —trabajar, saber y gozar— sobre todo otro poder. Aprendamos a esperarlo todo de nosotros mismos“.
Textos citados: [Discurso para los juegos florales de Valladolid] (1906); “La Nación frente al Estado” (1915); [Vida como ejecución (El ser ejecutivo). Lecciones del curso 1929-1930]; ¿Qué es la vida? [Lecciones del curso 1930-1931]; Goethe desde dentro (1932); Principios de metafísica según la razón vital [Curso de 1932-1933]; Ensimismamiento y alteración (1939); Ideas y creencias (1940); Sobre una interpretación de la historia universal. Exposición y examen de la obra de Arnold Toynbee: A study of history (1948); El hombre y la gente [Curso de 1949-1950];

Deja una respuesta