Cada cosa es un pedazo de otra mayor

Isabel Ferreiro

“Cada cosa es un pedazo de otra mayor“.

“Cada cosa es una relación entre varias”. Para pensar un objeto lo tenemos que mantener violentamente separado de los demás. Así, por ejemplo, el elemento llamado «azul», al tomarlo, “lo hemos arrancado de algo que va inseparablemente unido a él”, pues “no hay azul que no ocupe una superficie mayor o menor”.

Igualmente, “el elemento simple de que se compone la materia, el átomo, es una abstracción, no se puede hallar en ninguna experiencia: sólo existe el átomo en unión con otros átomos”.

“Del mismo modo, la realidad concreta humana es el individuo socializado, es decir, en comunidad con otros individuos: el individuo suelto, señero, absolutamente solitario”, separado de la sociedad “es el átomo social”; “no existe, es una abstracción. La materia real, concreta, es siempre un compuesto”.

Y es que “el individuo aislado no puede ser hombre“, pues un “hombre caído al nacer en un absoluto aislamiento”, cortado de “toda comunicación con el resto de los hombres” no llegaría a decir una palabra y “sin lenguaje no hay pensamiento”, no hay hombre.

Por ello, el pedagogo en relación educativa con su alumno, no se halla frente a un individuo sino “frente a un tejido social”. “El niño es un detalle de la familia: su totalidad espiritual es un producto del sistema de ideas, aspiraciones y sentimientos”, que reina en su hogar. “Mas aquella familia, a su vez, vive en un barrio, en una ciudad”. Y “cada hogar es sólo un gesto de la grande alma ciudadana. Y sobre esta ciudad pesan las leyes de un Estado sus ideas y sus pasiones, su alegría y su tristeza, son modulaciones del alma de la raza toda, del pueblo íntegro“.

Con todo, el conocimiento que se tenga de algo, en tanto que necesariamente desatendiendo el resto, será también incompleto. “El hombre sabe muchas cosas, tiene siempre no pocas verdades, convicciones. Mas precisamente éstas le descubren la ignorancia y la duda”, pues muestran su parcialidad.

“Pensar un concepto nos lleva necesariamente a pensar otro“, y otro, y otro más. “Todo concepto bien pensado trasciende de sí mismo porque al ser sólo fragmento necesita para ser de lo que le falta, de lo que él no es y eso que le falta no es algo vago sino justamente lo que él concretamente postula”.

Así, “estamos seguros de que 2 + 2 = 4, pero no estamos seguros de qué sean los números ni de en qué consista y cuáles sean los límites y el sentido de aquella seguridad sobre la suma de 2 y 2″. “La situación, pues, en que se encuentra el hombre (…) es el «estado de la verdad insuficiente»”.

“No es el puro no saber”, pero tampoco el saber: el hombre sabe y no sabe. Y es que, como “no hay cosa en el mundo que aislada se justifique“, como “para vivir hacen falta muchas cosas”; para “saber”, paradójicamente, hace falta tanto “saber” como “no saber”. Pues de otro modo confundiremos la parte con el todo, haciendo absoluto lo que es sólo un fragmento. Y, por ello, como vimos ya otro domingo, “en vez de «o lo uno o lo otro», sentimos que lo mejor sería abarcar «lo uno y lo otro»”: saber y no saber.

Textos citados: “La pedagogía social como programa político“ (marzo 1910) “El hombre individuo de la humanidad” (marzo, 1910); “Adán en el paraíso“ (mayo-agosto 1910), los tres en Personas, obras, cosas; ¿Qué es la ciencia, qué la filosofía? (1928); Principios de metafísica según la razón vital [Curso de 1933-1934]


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