Reseña al libro La mismidad de la caza según Ortega y Gasset, de Juan F. Campomar

(Buenos Aires, agosto 2025)


Marta Campomar
Reseña adaptada por Eber Gómez Berrada para la Revista Vida Salvaje, Argentina
El doctor Juan Campomar ha publicado un libro titulado La mismidad de la caza según Ortega y Gasset, un conjunto de reflexiones personales sobre el legendario prólogo de Ortega a Veinte Años de caza mayor del conde de Yebes. Esta obra, la segunda de su autoría, luego de las dos ediciones de El Ciervo Rojo Argentino. Biología, Manejo y Caza, impreso en Buenos Aires en enero de 2012, viene a contribuir junto con la anterior, de manera excepcional, a la literatura cinegética de la América hispana. El texto acompaña las observaciones y conocimientos de Ortega y Gasset sobre la tradicional montería española dentro del continente europeo desde sus orígenes primigenios.
La mismidad de la caza es uno de los nueve subtítulos en los que Ortega dividió su obra temática. Juan Campomar, en su libro, las utiliza como catalizador de la filosofía antropológica del filósofo español con su concepción esencial de la caza al considerarla como una de las grandes actividades felicitarias del hombre, independientemente de su carácter y subsistencia, recreatoria o conservacionista. Ortega va al meollo filosófico del asunto y es a partir de allí que Campomar arranca con sus comentarios pertinentes para completar, con una visión contemporánea de la cacería, basada en datos y reflexiones de su experiencia personal; siempre siguiendo cuidadosamente los lineamientos argumentales del filósofo madrileño desde la trayectoria milenaria del cazador europeo.
Los que conocemos a Juan Campomar sabemos que venía macerando su manuscrito desde hacía ya bastante tiempo. Y no es para menos: todo lo que tenga que ver con la caza en su totalidad, aun desde la lejana América del Sur, el especialista o amateur se topará tarde o temprano con lo que Ortega desgranó en su famoso Prólogo al libro de Yebes, pero sin perder de vista tradiciones cinegéticas diferenciales.
Juan Campomar, reconocido cazador argentino, con una vasta experiencia en el cardenal pampeano, la sabana africana y las montañas de Alaska es, además, un veterinario profesional activo, y por sobre todo un intelectual culto e inquieto, conocedor profundo de costumbres chamánicas y sus relaciones con rituales y místicas de cacería, en el nativo de América. Estas costumbres venatorias ancestrales están presentes desde los orígenes de la biología continental en gigantescos territorios aún inexplorados, en el que cohabitaban hombres y mujeres, jesuitas incluidos, de la vida colonial hispana en tiempos de virreinatos y exploradores foráneos. Ortega, en una conferencia impartida en Lisboa, en 1942, a un grupo de cazadores en Portugal, da a entender a propósito de una breve cacería nocturna en la estancia Acelain de Enrique Larreta, algo de estas características novedosas que provienen de la técnica y topografía americana.
En el libro de Campomar se entrecruzan estos dos mundos, el europeo de Ortega y el suyo de tradiciones nativas de América del sur, pero sin perder de vista y complementando las observaciones de Ortega que aparecen en las citas y párrafos del conocido Prólogo. El armado estructural del libro de Juan Campomar, se basa punto por punto en las secciones a las que Ortega desarrolló sus teorías sobre la cacería a nivel universal, añadiendo datos contemporáneos, cuestiones de ética generacional, que parecen alejarse de aquellas propuestas de los años cuarenta en que se movilizó la retina del filósofo.
El estilo del libro de Campomar es la del autor que escribe como habla, sin manierismo ni pretensiones de erudición, aunque incorpora al relato los libros de autores variados, algunos más conocidos que otros, como son Andreas Madsen, Pondoro Taylor, Kenneth Anderson, Jim Corbett, Florian Paucke (SJ) el padre Grenon (SJ) Carlos Jung, Emilio Jimeno, Charles Darwin, nuestro Borges, y Marcelo Vassia.
Lejos está este libro de cerrar el análisis y el porvenir de la actividad cinegética o de dar punto final a la pluma de Ortega, a su explicación de por qué caza el hombre moderno. Al contrario, Campomar insta a cada lector a que continúe en la senda orteguiana de la reflexión profunda y el razonamiento coherente sobre un tema, el de la cacería, controversial en tiempos presentes. Al concluir su trabajo, Campomar lo expresa claramente: “Ahora corresponde a especialistas y a otros cazadores deseosos, el seguir la temática porque la cuestión sigue abierta. Esto es quizás solo una síntesis porque el hallazgo más importante de Ortega y Gasset es no haber reducido la caza a un simple deporte, sino el haberle dado un contenido superior, biológico, antropológico, histórico y social cuando afirma que, vista la caza en su más auténtica perspectiva, ésta se perhincha “hasta adquirir enorme tamaño”. Para el autor, lo más importante es la actualidad que sigue provocando en el cazador actual el Prólogo de Ortega. “Y, aunque cueste creerlo, afirma Campomar, en la era digital, todavía, luego de una jornada de caza , en el fogón del campamento, los cazadores volvemos a apelar al relato y al intercambio de experiencias con el mismo primitivismo y entusiasmo que hace veinte mil años atrás y ese rito es el testimonio de lo que hace a la cultura y la mismidad de la caza”.
Palabras clave
Ortega y Gasset, caza, Prólogo a veinte años de caza mayor del conde de Yebes
Keywords
Ortega y Gasset, hunt, Prologue to twenty years of big game hunting by the Count of Yebes
