
1916
Personas, obras, cosas
“Van en este volumen reunidos los trabajos menos imperfectos de entre los que he publicado durante la corriente de nueve años. El primero de ellos —Las ermitas de Córdoba—es tal vez el primero que he dirigido al público desde un periódico notorio. Era en 1904: tenía yo veinte años e innumerables inquietudes. El más reciente de los artículos aquí coleccionados es de 1912 (…) Al dar este tomo a la imprenta me ha parecido, pues, que me despedía de mi mocedad (…) He tomado la mano de mi mocedad como la de un amigo fiel. He mirado al fondo de sus ojos, y he visto que no se turbaba. He empujado su espalda hacia el pretérito, y he dicho: «Adiós, puedes irte tranquila». El premio único, el premio suficiente, el premio máximo a que cabe aspirar es éste: poder irse tranquilo”.
